miércoles, 21 de abril de 2010

Versión 2.0

Esta vez voy a hacer un receso sobre temas de furgonetas y viajes con el grupo porque tengo sobredosis de lo uno y de lo otro después de estas dos semanas. En esta entrada voy a hablar de versiones, empezando un tema para este blog, porque son varias de las que quiero hablar y no me cabrían todas de golpe.

Hay varios tipos de versiones, que se pueden resumir en tres:

  • Las que mejoran la original, ya sea por su mejor producción o calidad musical, o símplemente modernizan una canción.
  • Las que aportan algo nuevo, que aunque te guste más la original, no puedes negar que le han sacado un rollo distinto al tema en cuestión, y que son las más difíciles de lograr.
  • Y por último, las que mejor hubiera sido que alguien les dijera que en vez de destrozar un tema, se quedaran en su casa. Vamos, las que no funcionan.
A veces se puede dar el caso en el que una banda haga sonar una versión de un tema que originalmente era una mierda. Pero no hay que olvidar que también podemos apreciar como mejor una versión porque se acerca más a nuestro gusto musical o que es una canción de una época hortera a más no poder. Voy a empezar con este aspecto en cuestión.

Versión de Big in Japan:
Alphaville vs Guano Apes

Alphaville es un grupo de Synth-pop alemán de principios de los ochenta. Se dieron a conocer con esta canción además del single Forever Young, que seguro también conoce todo el mundo. Fueron muy conocidos en toda Europa en esa década aunque han seguido trabajando hasta ahora, no utilizando la norma de separarse que funciona en tantos grupos. Aparte de algún proyecto en solitario y algún cambio de formación, siguen ahí, aunque su último disco salió en 2003.

Lo que sí espero es que hayan cambiado su indumentaria y el estilo de sus vídeos, porque en este que sigue podréis comprobar a qué me refería con época hortera varios párrafos atrás.





Luego tenemos la versión de Guano Apes, que salió en su segundo disco Don't give me names, allá por el 2000. Grupo también germano que se dio a conocer con Proud like a god a finales de los noventa y que registró sus mejores momentos con su segundo trabajo sacando esta versión como sencillo. Después de otro disco y una gira de despedida, lo dejaron, para volver a juntarse en una pequeña gira en 2009 que les empuja a volver de nuevo (están preparando nuevo disco). Su estilo es muy variado, teniendo temas distintos dentro de un mismo LP, variando del funk, al punk y crossover (que yo no tengo muy claro que es). No sólo cambian de estilo dentro del disco, sino dentro de las canciones, aprovechando la voz de Sandra Nasic que es capaz de alternar entre fuerza y suavidad fácilmente.



No sé vosotros, pero creo que la versión le da unas cuantas vueltas a la original, adaptando una canción radicalmente distinta en cuanto al estilo. Yo la alojaría en el segundo grupo, pues aporta algo nuevo, haciendo un tema que apenas se parece al punto de partida. De hecho, estoy seguro que la mayoría de los que lean esto, ya conocerán la de Guano Apes, pero sólo recordarán vagamente la original.

Si queréis votar por una, tenéis los comentarios a vuestra disposición.

jueves, 15 de abril de 2010

La empresa de mudanzas

Tener un grupo a veces se parece demasiado a tener una empresa de mudanzas. Cualquiera que forme parte de uno, seguro que entiende bien la frase anterior. Y es que es así, a veces pasas más tiempo cargando y descargando que tocando.

Un finde típico de bolo, lo normal sería esto: Llegas al local y cargas la rula. Conduces hasta tu destino. Descargas y montas. Tocas, desmontas y cargas la rula. Llegas hasta donde puedas dejar las cosas y descargas allí. Duermes, vuelves a cargar para llegar a tu siguiente destino para volver a descargar, tocar, cargar, descargar, dormir... Y al final vuelves a cargar para llegar al local y descargar todo para el próximo día.

Una de las mentiras del rock, de las que no recuerdo todas, es que siempre hay alguien que te ayuda a cargar. Más bien es al revés, porque siempre hay un borracho que se te pone a dar palique justo en la furgoneta y cada vez que vienes con algo le tienes que apartar. Tooodas las veces. Pero tampoco hay que tenérselo en cuenta (la mayoría de las veces).

Hay varios problemas además de la carga en sí, porque a veces te tienes que cruzar toda la sala varias veces con el equipo a cuestas, cuando está a reventar de gente y todos borrachos. O aún peor, tienes que cruzar la sala y luego bajar o subir escaleras. También puede ser que hayas tocado en el centro de cualquier ciudad, donde no puedes aparcar pero tampoco puedes dejar la furgo en doble fila, sino que directamente cortas el tráfico con todo el morro. El día que tocamos en la Taboo con La Taberna de Moe, me dí cuenta de que no es lo mismo parar el tráfico un momento durante el día, que hacerlo en una zona de marcha por la noche. El tío del coche de atrás me echó una mirada asesina hablándome en nosequé idioma, todo un sicario el tipo, cuando fui a pedirle un minuto de paciencia para cargar cuatro cosillas.

Pero además, aunque tengas espacio de sobra en la rula, porque no has tenido que llevar todo el equipo, lo tienes que cuadrar. Y es un puto tetris. Si lo cargas a lo loco, luego se va cayendo y dando golpes.

Para colmo, lo normal es cargar lo grande al principio, pero entre que las cosas grandes suelen estar debajo de otras (las pantallas de guitarra por ejemplo) y que debe haber una ley de Murphy sobre acordarse de esas cosas cuando ya has llevado otras más pequeñas, al final tienes todo en la calle y no has subido nada. Y por supuesto, cuando llegas con las cosas grandes, todas las pequeñas están en medio. ¿Para qué vas a tener la precaución de dejar un pasillo? Bueno, también hay que tener en cuenta el estado etílico cuando cargas después del bolo.

Pero para mí, el mayor problema es que necesitas descargarla para irte a dormir. Vamos, que no la vas a dejar petada de trastos por la noche en cualquier sitio y meterte en un hotel, o pensión o lo que sea. En veranito no hay problema, se acampa al lado y tan agusto, pero en invierno, dormir ahí cinco tipos no es nada cómodo. Dos o tres veces me ha tocado hacerlo con el grupo, una en Vigo (no pegué ojo) y otra en Logroño (que hacía un frío de tres pares). Entonces teníamos una con asientos reclinables y más o menos se podía hacer algo, ahora es imposible.

En Badajoz, una vez dormimos en casa de una familiar del bajista, y tuvimos que subir todos los trastos hasta el sexto (o el piso que fuera), en ascensor, claro. Otra vez nos dejaron unas escuelas para dormir, pero por no dejar la rula con todo el equipo, dos se montaron unos parasoles como pudieron y los demás en las escuelas. Ahí estábamos en el suelo, no os penséis que éramos los privilegiados.

Cómo de grandes tienen que ser las ganas de tocar para que cuando llegas después de un durísimo fin de semana, estés deseando que llegue el próximo bolo. Para mí que es cierto que los músicos estamos un poquito tarados.


lunes, 12 de abril de 2010

Pagar por tocar

Hace poco mantenía una conversación con alguien que organizaba un concierto, sobre los cachés que piden los grupos por tocar en su festi y más concretamente sobre los honorarios que pedía mi grupo, Delito y Medio. Para concretar, no estamos hablando de grupos grandes ni de cachés desorbitados, aunque no entraré en considerar más o menos justas las peticiones de cada grupo, que allá cada uno con sus pretensiones, más que nada, porque desconozco los cachés concretos de todos ellos o si los estaban rebajando para ese festival en concreto.

El caso es que durante la conversación salió un par de veces el tema, que siendo un festival sin ánimo de lucro, nadie de la organización se lleva un duro. Es decir, trabajan gratis. Que esto saliera varias veces en una conversación no demasiado larga, me hacía pensar
que aunque no estuvieran en contra de pagar a los grupos, les pedían una rebaja por unos motivos que me parecen lógicos. Nunca es lo mismo tocar en un festival benéfico, ya sea buena o no la causa, o incluso de fiar, o en uno sin ánimo de lucro o autogestionado, que tocar en un festival con evidente ánimo de lucro o en las fiestas de algún pueblo.

La gran mayoría de los grupos pequeños o poco conocidos tienen un caché más
variable que las acciones de Telecinco, y se rebaja en función del tipo de concierto o festival, las ventajas que te puedan ofrecer en otras materias (hotel, cena...), las ganas que tengas de tocar en el sitio en cuestión, o incluso si es más o menos interesante debido a las fechas, las horas o los grupos con los que compartes el cartel, además de la gente que te puede ver. Vamos, que si te apetece o te interesa, vas a tirar el caché por los suelos, lo cual suele ser la gran mayoría de las veces porque los que tocamos en este tipo de grupos lo que queremos es tocar.

¿Cuántas veces habremos tocado nosotros y muchos otros grupos gratis? ¿Cuántas veces te has cruzado media península para tocar por unas cervezas? Como es normal, te cansas de hacer eso gratis total si vas a tocar a la sala de algún tipo que luego se lleva la pasta de la barra o cobra entrada. Pero aunque no hagas eso y montes un bolo con tu esfuerzo y la ayuda de la gente que está contigo, y luego me pagues 300 euros, yo no es que vaya gratis, es que pago por tocar.

Lejos de mi pretensión está el que me paguen por hacer lo que me gusta. Estaría genial poder vivir de esto, pero solo lo consiguen los más grandes. Mientras muchos que deberían poder hacerlo siguen con sus trabajos que son los que les dan de comer. Yo lo que quiero es tocar, y punto. Pero aunque me pagues los gastos o me des un pequeño caché, además de mi peso en cerveza, yo tengo que poner dinero por tocar.

Entre pagar el local, el equipo, el mantenimiento de ese equipo, el alquiler de la furgoneta o el mantenimiento de la misma si es propia, los gastos del viaje, gasóil, comida, peajes... y luego grábate un disco, autoedítalo, haz las copias, date clases de guitarra, canto... Para vivir de esto me tendrías que dar algo más que 300€, así que no sólo lo hago gratis, sino que pongo dinero por tocar, y lo hacemos encantados porque tocar es lo que más nos gusta.


lunes, 5 de abril de 2010

Brütal Legend

Esta vez, y sin que sirva de precedente, voy a hablar de un videojuego. No creo que lo vuelva a hacer aunque, como la mayoría, tengo mis vicios con la consola. No voy promocionando juegos ni me van a dar un duro por esto, pero este merece la pena. Algunos ya lo conocerán, porque salió hace un tiempo, pero por lo que he sondeado por ahí, hasta ahora no me he cruzado con nadie que hubiera oído hablar de él. Me refiero a Brütal Legend (como alguno habrá supuesto con solo leer el título de esta entrada), que hace honor a las dos palabras de su título, sobre todo a la primera.

Para hacerse una idea de qué va, sin soltar ningún spoiler, intentaré hacer una introducción. En el juego encarnas a un pipa llamado Eddie Riggs, que es conocido en el mundillo como el mejor pipa por ser capaz de arreglar cualquier cosa. Trabaja para un grupo de niñatos ultrafamosos que se autoincluyen en el Metal, pero que de ello tienen bastante poco. Durante un concierto, mientras hace su trabajo ("un pipa debe hacer que otros queden bien, sin que se le vea") la decoración del escenario se le cae encima al salvar a uno de los músicos, que estaba crecido por el fervor de su público y había subido donde no debía. Muere aplastado, pero la sangre que emana va a parar a la hebilla de su cinturón, que despierta al dios Ormagodden, el cual le lleva a otra era. A la era del Heavy Metal.


Eddie Riggs con algunos colegas, y una chavalita amiga suya.

En este mundo se encontrará con unas gentes oprimidas por un tal General Lionwhite, a las que tendrá que liberar y ayudar cumpliendo una serie de misiones. Y es entonces donde el juego se convierte en genial, porque lo que os he contado hasta ahora no es nada nuevo, el típico elegido que viene a salvarnos. Al principio tienes que hacer unas misiones para reunir a una especie de ejército para derrocar al opresor, pero todo ello visto desde el punto de vista de un pipa y una gira. Entre las unidades con las que contarás hay de todo: metaleros que mueven la cabeza arriba y abajo, groopies, porteros, pipas, bailarinas... Y seguirá conociendo personajes en este mundo metalero, cada uno más heavy que el anterior.

La ambientación es espectacular. Desde rocas gigantescas talladas como una guitarra o una espada clavada en el terreno, acantilados de amplificadores, manos haciendo los cuernos hacia el cielo, zonas lúgubres y cementerios en las que viven otros habitantes del mundo del metal, esqueletos gigantescos compuestos de piezas de coche... impresionante.


General Lionwhite y unos góticos.

Cada una de las facciones representa a un estilo de vivir esta música. Tu bando se compone de los metaleros clásicos, muchas hebillas, mucho cuero y mucho rollo celta-nórdico. A la gente del general Lionwhite le tira más el rollo Hairmetal y ser estrellitas. También te encontrarás con siniestros y góticos. Al igual que tú cuentas con varios tipos de unidades en tu ejército, ellos tienen unas equivalentes pero llevadas a su rollo: por ejemplo, tus groopies tienen clase mientras que las de Lionwhite son unas zorras de mucho cuidado.


Mr. Osbourne y Eddie Riggs.

Para tu arsenal cuentas con una pedazo de hacha, para dar goples a diestro y siniestro, y una Gibson Flying V, con la que hacer otro tipo de ataques. Además, según recorras el mundo del metal irás aprendiendo solos de guitarra (que se tocan como en el Guitar Hero pero son cortitos) con los que hacer ataques, mejorar la destreza de tus aliados, putear a los enemigos, o invocar a tu coche, para recorrer más cómodamente todo este mundo.

Todo esto, magistralmente aderezado con una banda sonora de (al loro) 107 canciones de 75 bandas distinas. Canciones de Ozzy, Motörhead, Judas Priest, Black Sabbath, Manowar, Mötley Crüe, Kiss, Megadeath, Skid Row... que además podrás escuchar a tu antojo en el loro de tu coche mientras vas buscando la siguiente misión.

El protagonista es Jack Black (School of Rock), que pone su imagen y voz para el juego. Pero ahí no acaba todo, porque le acompañan Lita Ford, Ozzy Osbourne, Lemmy Kilmister y Rob Halford, no solo colaborando con su voz, sino poniendo también su imagen. En la versión española, la voz del protagonista ha sido doblada por Santiago Segura, que no termina de cuajar aunque no haga el destrozo que perpetró Dani Martín en School of Rock.

Os dejo un par de trailers, que siempre vienen bien para hacerse una idea. ¿Qué tal vamos con el inglés?

Trailer 1
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Trailer 2
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Mucho metal, mucho humor, una ambientación espectacular... ¿a quién se le habrá ocurrido esto? Pues a Tim Schafer, creador de las dos primeras entregas de Monkey Island y Day of the Tentacle entre otros, que según cuentan, al escuchar historias del mundo del rock por parte de un conocido suyo, se dio cuenta que todo eso daba para un juego, y así ha sido.